viernes, 12 de junio de 2015

Ink feelings.

Sinceramente, desde pequeñita, siempre fue mi pasión.
  Aún recuerdo, cuando la imaginación no brillaba por su ausencia y me pasaba horas y horas dibujando. Orgullosa de que la gente reconociera mi mérito, que dijeran que era la mejor. La que más se lo merecía.

Recuerdo todos los dibujos, desde el primero, hasta el último. Guardarlos y mirarlos durante horas, buscando el más mínimo error para romperlo, tirarlo y hacer uno nuevo, perfeccionando todo aquello que veía mal. Que puede que no estuviera mal, pero yo me esforzaba lo suficiente para pensar que estaba, de lo malo, lo peor. Simplemente, por seguir mejorando un día más hasta llegar a ser la mejor.
  Pero para ser sinceros, jamás pensé que de ello sacaría mi profesión; el tatuaje.

Aunque todo el mundo siempre pensó lo contrario que yo. Parecía que todos intuían que iba a terminar en ello.

Ahora es cuando, os doy un hachazo en los dientes y os digo; el mundo del tatuaje es una !@#$&%.
  A decir verdad, podría llegar a decir que es totalmente "opuesto" pero también os diría, que dedicarme al mundo del tatuaje, es la mejor decisión que he podido tomar a lo largo de mi corta vida, y se que me quedan muchas otras.
 
El tatuaje es:
   Perfección en un dolor trazo, la incertidumbre de saber si la otra persona pensará que es lo suficientemente bueno. Es, adrenalina en cada aguja usada, pasión por la tinta. Son los nervios de pensar que la otra persona lo va a llevar el resto de sus días, la satisfacción de saber que tu trabajo está bien hecho, o que por lo menos a la otra persona le gusta. Es la valentía de cada trazo, y el dolor masoquista que te impulsa a hacerlo. Es ARTE en un lienzo, una historia que jamás será contada con letras.
  
  Yo nunca fui una persona de explicarse bien, hasta que aprendí, y sé que, que mejor que una imagen, antes que mil palabras.

lunes, 25 de mayo de 2015

Daltonismo.

Soy tu príncipe azul, pero eres daltónica.

Me sorprende pensar que llevaba 5 años de mi vida imaginandome un futuro contigo, y cuando quise decidirme, y dar un paso adelante, me di cuenta de que como siempre, te estabas riendo de mi.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Posdata.: Capitán.

Soy de esas personas que no se centran si no tienen un objetivo delante de sus narices.

Creo que el peor día en sí, no fue el día en el que te perdí. Más bien fue un tiempo después, tampoco mucho después, pero el suficiente; creo que el peor día con diferencia fue, el día en que me di cuenta de que, realmente, te había perdido.

  Digamos que ese día me di cuenta de muchas cosas. Pero la principal de todas ellas, que tu mundo ya no era mi mundo.
  Que lo que un día fue un sentimiento de prioridad, había pasado a ser de insuficiencia. Me di cuenta... Había perdido mi oportunidad, mi gran amor deseado. Y lo peor de todo, lo había perdido, por miedo a que me hiciera daño. No sabía que en realidad la única persona que me hacía daño era, yo, a mi misma.
Tampoco sabía que era ahí donde empezaban mis 19 días, y 500 noches.

  Ojalá no hubiera sido tan tonta de hacerme la ciega cuando te tenía frente a mis ojos, diciéndome te amo y dejando todo de lado por un beso eterno.
Ojalá no hubiera tirado todo por tierra, por miedo. Ojalá no te hubiera tocado aguantar todos mis berrinches, gritos y venazos.
Ojalá hubiera sido lo suficientemente lista para saber que si seguía así, te iba a perder. Por que mirame, mirate.
   Un miércoles, a las 2 de la madrugada, yo pensando en ti, y tu pensando en otra.
Que ingenua de la vida.

Pd.: Para ti, mi gran amor perdido. Se que nunca leerás esto. Y ojalá no fuera así. De todas formas. Y por si las moscas. Te quiero mi capitán.

jueves, 7 de mayo de 2015

Mi estrella, tu nombre.

Y miré al cielo, buscando una estrella, una de esas que me hablaran de ti. Que me hicieran sentirte cerca, sentir que estás aquí, conmigo.
 
Recuerdo aquella noche como si fuera ayer.
  Eran las 3 de la madrugada, y cogimos el coche decididos en busca de la playa más cercana, pues había lluvia de estrellas, y llevábamos días esperando para poder verla.
Recuerdo que llegamos, aparcamos en doble fila, y tras andar un rato por la fría arena, nos tumbamos.
  Estaba allí tumbada, esperando ver algo que no alcanzaba a ver, mirando a todos lados del cielo, buscando el más mínimo movimiento, y cuando estaba a punto de darme por vencida, empezó.
Una lluvia de destellos dorados, acompañados de la cálida brisa y las olas del mar, acompasados, al son de la música.
  Recuerdo que la primera estrella que vi, fue como si pasara un ovni en frente de mi cara. Abrí los ojos como platos, señalé con el dedo a donde estaba mirando, y grité, "¡¡MIRA, MIRA, MIRA!!".
Era increíble, la primera vez que recordaba ver estrellas fugaces, y cual niña pequeña, pedí mi primer deseo; con los ojos bien cerrados y haciendo fuerza, por que daba la sensación de que si lo hacía así, habría más posibilidades de que mi deseo se viera hecho realidad.
MI DESEO: TÚ.

Quizá no era la estrella adecuada, por que a día de hoy, sigues sin estar a mi lado. O quizá sea verdad que las estrellas no cumplen deseos. Pero digan lo que digan yo siempre pensaré que alguna de todas aquellas estrellas tendría tu nombre.
Te quiero.

lunes, 16 de marzo de 2015

Lejanía de un ojalá.

Muchas veces pienso;

Ojalá pudiera huir. Ojalá nada de esto fuera verdad, ojalá pudiera decir que soy feliz.
  Un mundo sin guerras, sin preocupaciones, que no fuera guiado por el dinero, la codicia y la avaricia.
Un mundo sin enfermedades ni ningún tipo de maldades.

Ojalá no fuera la amiga, la gordita, la borde ni la poco comprensiva.
Ojalá no me tocara perder, no me tocara perderte, por que teniendote a ti, lo tendría todo.

Ojalá pudiera hacer todo lo que quisiera sin pensar que dirían los demás. Y ojalá pudiera vivir sin pensar en los demás.
  Ojalá pudiera retroceder, borrar los errores que cometí o enmendarlos. Empezar de cero.
  Conocer personas que hoy no conozco y desconocer personas que se que en un futuro me harán daño.

Cuidar más las cosas y llorar menos. Reir más, enfadarse menos. Ser más cariñosa, dar más abrazos. Y si me apetece, decirte que te quiero.

Ojalá no nos tocara perder cosas, personas y trenes. Por que si, dicen que en la vida pueden pasar muchos trenes, pero en el que yo quería montarme era en ese.

Ojalá no tuvieramos que despedirnos, o hacerlo sin habernos despedido.
Ojalá pudieras estar conmigo, aquí, ahora mismo.

miércoles, 11 de marzo de 2015

11 de Marzo

Hoy mi bandera es negra por todas aquellas personas que deberían estar aquí, y por culpa de una serie de gente, mas bien por una serie de hijos de puta, no pudieron estar.

Por que ojalá no existieran las banderas ni las fronteras.
Por un mundo con ideales distintos pero iguales. Un mundo que no fuera movido por la codicia ni el dinero. Y llamadme ilusa y tonta, pero sueño con que, en el día de mañana, aunque yo no esté para vivirlo; todos seamos uno.
 Sin rivalidades ni torpezas. Sin peleas ni territorios.

Pero como bien dicen, la justicia es ciega, y si no lo fuera, no sería de este mundo.

lunes, 2 de febrero de 2015

La vida son momentos.

Supongo, y me ha costado mucho tiempo darme cuenta de esto, que la vida son momentos.

Momentos que en muchas ocasiones son buenos o malos, o incluso buenos y malos, por que sabes que para ti es bueno y para el resto malo, o a la inversa.
   Supongo que hay momentos en los que te sientes feliz, completo, con ganas de comerte el mundo.
Al igual que hay momentos malos, de esos que deseas que todo el dolor acabe de una vez.

Hay momentos en los que te cansas de las miradas, de los comentarios y las risas a tu espalda, hay momentos en los que agachas la cabeza. Pero también hay momentos en los que sonríes, y lo mandas todo a la mierda.
 
Hay momentos que describen miradas. Momentos para reír,  para llorar y para compartir.
  Hay momentos en los que quieres ser amante, y momentos en los que quieres ser único.
Momentos en los que te enfurece ser el segundo plato y momentos en los que preferirías ser el tercero, el cuarto o el quinto.

Hay momentos de inspiración, con ellos escritura. Y momentos en los que la imaginación brilla por su ausencia.
  Hay momentos en los que te sientes vacío,  y momentos en los que sin tener nada, eres completamente feliz.

Momentos de promesas en infinitos, de los cuales yo carezco. Y momentos de amor, otros de soledad. Momentos de vanidad.

Ojalá pudiera decir exactamente cual de todos ellos me gusta más, por que al fin y al cabo, cada uno de ellos tiene algo bueno que se pueda sacar.