lunes, 2 de febrero de 2015

La vida son momentos.

Supongo, y me ha costado mucho tiempo darme cuenta de esto, que la vida son momentos.

Momentos que en muchas ocasiones son buenos o malos, o incluso buenos y malos, por que sabes que para ti es bueno y para el resto malo, o a la inversa.
   Supongo que hay momentos en los que te sientes feliz, completo, con ganas de comerte el mundo.
Al igual que hay momentos malos, de esos que deseas que todo el dolor acabe de una vez.

Hay momentos en los que te cansas de las miradas, de los comentarios y las risas a tu espalda, hay momentos en los que agachas la cabeza. Pero también hay momentos en los que sonríes, y lo mandas todo a la mierda.
 
Hay momentos que describen miradas. Momentos para reír,  para llorar y para compartir.
  Hay momentos en los que quieres ser amante, y momentos en los que quieres ser único.
Momentos en los que te enfurece ser el segundo plato y momentos en los que preferirías ser el tercero, el cuarto o el quinto.

Hay momentos de inspiración, con ellos escritura. Y momentos en los que la imaginación brilla por su ausencia.
  Hay momentos en los que te sientes vacío,  y momentos en los que sin tener nada, eres completamente feliz.

Momentos de promesas en infinitos, de los cuales yo carezco. Y momentos de amor, otros de soledad. Momentos de vanidad.

Ojalá pudiera decir exactamente cual de todos ellos me gusta más, por que al fin y al cabo, cada uno de ellos tiene algo bueno que se pueda sacar.

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