jueves, 7 de mayo de 2015

Mi estrella, tu nombre.

Y miré al cielo, buscando una estrella, una de esas que me hablaran de ti. Que me hicieran sentirte cerca, sentir que estás aquí, conmigo.
 
Recuerdo aquella noche como si fuera ayer.
  Eran las 3 de la madrugada, y cogimos el coche decididos en busca de la playa más cercana, pues había lluvia de estrellas, y llevábamos días esperando para poder verla.
Recuerdo que llegamos, aparcamos en doble fila, y tras andar un rato por la fría arena, nos tumbamos.
  Estaba allí tumbada, esperando ver algo que no alcanzaba a ver, mirando a todos lados del cielo, buscando el más mínimo movimiento, y cuando estaba a punto de darme por vencida, empezó.
Una lluvia de destellos dorados, acompañados de la cálida brisa y las olas del mar, acompasados, al son de la música.
  Recuerdo que la primera estrella que vi, fue como si pasara un ovni en frente de mi cara. Abrí los ojos como platos, señalé con el dedo a donde estaba mirando, y grité, "¡¡MIRA, MIRA, MIRA!!".
Era increíble, la primera vez que recordaba ver estrellas fugaces, y cual niña pequeña, pedí mi primer deseo; con los ojos bien cerrados y haciendo fuerza, por que daba la sensación de que si lo hacía así, habría más posibilidades de que mi deseo se viera hecho realidad.
MI DESEO: TÚ.

Quizá no era la estrella adecuada, por que a día de hoy, sigues sin estar a mi lado. O quizá sea verdad que las estrellas no cumplen deseos. Pero digan lo que digan yo siempre pensaré que alguna de todas aquellas estrellas tendría tu nombre.
Te quiero.

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