miércoles, 20 de mayo de 2015

Posdata.: Capitán.

Soy de esas personas que no se centran si no tienen un objetivo delante de sus narices.

Creo que el peor día en sí, no fue el día en el que te perdí. Más bien fue un tiempo después, tampoco mucho después, pero el suficiente; creo que el peor día con diferencia fue, el día en que me di cuenta de que, realmente, te había perdido.

  Digamos que ese día me di cuenta de muchas cosas. Pero la principal de todas ellas, que tu mundo ya no era mi mundo.
  Que lo que un día fue un sentimiento de prioridad, había pasado a ser de insuficiencia. Me di cuenta... Había perdido mi oportunidad, mi gran amor deseado. Y lo peor de todo, lo había perdido, por miedo a que me hiciera daño. No sabía que en realidad la única persona que me hacía daño era, yo, a mi misma.
Tampoco sabía que era ahí donde empezaban mis 19 días, y 500 noches.

  Ojalá no hubiera sido tan tonta de hacerme la ciega cuando te tenía frente a mis ojos, diciéndome te amo y dejando todo de lado por un beso eterno.
Ojalá no hubiera tirado todo por tierra, por miedo. Ojalá no te hubiera tocado aguantar todos mis berrinches, gritos y venazos.
Ojalá hubiera sido lo suficientemente lista para saber que si seguía así, te iba a perder. Por que mirame, mirate.
   Un miércoles, a las 2 de la madrugada, yo pensando en ti, y tu pensando en otra.
Que ingenua de la vida.

Pd.: Para ti, mi gran amor perdido. Se que nunca leerás esto. Y ojalá no fuera así. De todas formas. Y por si las moscas. Te quiero mi capitán.

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