jueves, 23 de julio de 2015

Posiblemente te olvido.

Ya no sé si lo haces aposta o soy yo la paranoica. Que cuando te quiero cerca nunca te presentas, pero basta que quiera olvidarte para tenerte siempre cerca.

Quién sabe, a lo mejor soy yo la que te busca inconsciente de mi.
 

viernes, 17 de julio de 2015

Besos de agua.

Besos, de esos de película, de los que te das debajo del agua. De los que das y te conviertes en agua.

Por que eres mi granaino perfecto, mi otra mitad del universo.
  La risa de mis tardes y el anhelo de mis noches. Mis inquietudes y mis dudas, mis ganas.

Que cada vez que me dicen no puedo, tengo más ganas de hacerlo, y cada vez que digo, me rindo, tu me das una razón más, para seguir adelante, aunque me quede en el intento.

  Por que quiero, y tengo la fe, de que algún día, tus sueños despierto, contándome que, ojalá pudiéramos estar en un chalet, con la barbacoa al lado, y los choricitos a la brasa. Tu y yo, cogidos de la mano. De risas, charlando.
Con la piscina al frente y los amigos a un lado.
Pero, una parte de mi, sabe que pasará el tiempo. Y nada más, que quien sabe, quizá lleguemos a amigos, dando gracias al cielo. Y nada más.
  Pero, mejor un amigo que un enemigo, y mejor poco, que nada.

  Por que, contigo todo basta. Y a mi me basta con eso.

jueves, 18 de junio de 2015

Sexo y cigarrillos.

Gemidos, calor y mucho sexo.

Tumbados en la cama, tú con tu pitillo y yo enredada en las sábanas, pensando en los pecados cometidos.
  Zafándome como puedo de todo el calor que me has provocado, pensando en lo prohibido.
Vuelve mi respiración, entrecortada por el orgasmo, y sin articular palabra te observo. Muy tranquilo. Cuando, en un arrebato de ira te digo. - Quiero más, terminate ese puto pitillo.
Me miras anonadado - ¿Más?
- Más, follame hasta dejarme sin fuerzas, cometamos juntos todos los pecados. Bailemos el tango, del pecado.

miércoles, 17 de junio de 2015

Mi futuro contigo

Mi futuro contigo.:
   Con los últimos retoques y los nervios del primer día que te conocí, por que te quiero más que nunca, pero menos de lo que sentiré mañana por ti.
Recuerdo verte en ese altar, vestido de chaqué, negro pero con finas rayas. Estabas más guapo que nunca, con tu tez morena, vestido de etiqueta.
  Yo iba con un vestido a medida, con cuello halter de encaje hasta el pecho, que se fundía con mi cuerpo hasta llegar al final de una larga cola de sirena, color marfil. -Recuerdo lo primero que se me pasó por la cabeza cuando te miré a los ojos de pie en ese altar. Comenzaba nuestra vida juntos, y iba a ser así hasta el final, de mis días.

Recuerdo los viajes,  nuestro primer piso. Las noches que salíamos con amigos, los viajes y las tonterías, las charlas hasta las tantas de la madrugada tumbados en un sofá imaginandonos hasta el infinito y más allá. Recuerdo tu cara al saber que yo estaba embarazada, los antojos a las tantas de la madrugada cuando a duras penas te tocaba bajar al kebab de la esquina, sólo por hacerme feliz.
Las fotos de los gemelos  cuando eran pequeños, los cuadros y todas esas pequeñas tonterías que íbamos guardando.
Recuerdo, nuestro primer perro. Nuestra primera casa, el piso ya se nos había quedado pequeño.
  Las noches en el parque, los amaneceres en la playa, sentados en la tierra mirando el amanecer. Los castillos de tierra y las conchas en botellas que nos permitíamos tener una vez al año.
  Recuerdo verles hacerse mayores, y nosotros sentirnos viejos. Ellos creciendo y nosotros menguando.
Recuerdo nuestro primer viaje sólos después de tantos años. Nuestra jubilación. Los días en los que cuidabamos a los nietos. Y la última vez que nos mudamos. A Italia.
Los veranos que pasábamos con ellos, y los finales de verano, sentados en nuestro porche, al borde del acantilado, viendo el atardecer, cogidos de la mano.

La verdad, es doloroso saber, que tú te Imaginas esa misma historia con otra mujer. Y no conmigo.

viernes, 12 de junio de 2015

Ink feelings.

Sinceramente, desde pequeñita, siempre fue mi pasión.
  Aún recuerdo, cuando la imaginación no brillaba por su ausencia y me pasaba horas y horas dibujando. Orgullosa de que la gente reconociera mi mérito, que dijeran que era la mejor. La que más se lo merecía.

Recuerdo todos los dibujos, desde el primero, hasta el último. Guardarlos y mirarlos durante horas, buscando el más mínimo error para romperlo, tirarlo y hacer uno nuevo, perfeccionando todo aquello que veía mal. Que puede que no estuviera mal, pero yo me esforzaba lo suficiente para pensar que estaba, de lo malo, lo peor. Simplemente, por seguir mejorando un día más hasta llegar a ser la mejor.
  Pero para ser sinceros, jamás pensé que de ello sacaría mi profesión; el tatuaje.

Aunque todo el mundo siempre pensó lo contrario que yo. Parecía que todos intuían que iba a terminar en ello.

Ahora es cuando, os doy un hachazo en los dientes y os digo; el mundo del tatuaje es una !@#$&%.
  A decir verdad, podría llegar a decir que es totalmente "opuesto" pero también os diría, que dedicarme al mundo del tatuaje, es la mejor decisión que he podido tomar a lo largo de mi corta vida, y se que me quedan muchas otras.
 
El tatuaje es:
   Perfección en un dolor trazo, la incertidumbre de saber si la otra persona pensará que es lo suficientemente bueno. Es, adrenalina en cada aguja usada, pasión por la tinta. Son los nervios de pensar que la otra persona lo va a llevar el resto de sus días, la satisfacción de saber que tu trabajo está bien hecho, o que por lo menos a la otra persona le gusta. Es la valentía de cada trazo, y el dolor masoquista que te impulsa a hacerlo. Es ARTE en un lienzo, una historia que jamás será contada con letras.
  
  Yo nunca fui una persona de explicarse bien, hasta que aprendí, y sé que, que mejor que una imagen, antes que mil palabras.

lunes, 25 de mayo de 2015

Daltonismo.

Soy tu príncipe azul, pero eres daltónica.

Me sorprende pensar que llevaba 5 años de mi vida imaginandome un futuro contigo, y cuando quise decidirme, y dar un paso adelante, me di cuenta de que como siempre, te estabas riendo de mi.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Posdata.: Capitán.

Soy de esas personas que no se centran si no tienen un objetivo delante de sus narices.

Creo que el peor día en sí, no fue el día en el que te perdí. Más bien fue un tiempo después, tampoco mucho después, pero el suficiente; creo que el peor día con diferencia fue, el día en que me di cuenta de que, realmente, te había perdido.

  Digamos que ese día me di cuenta de muchas cosas. Pero la principal de todas ellas, que tu mundo ya no era mi mundo.
  Que lo que un día fue un sentimiento de prioridad, había pasado a ser de insuficiencia. Me di cuenta... Había perdido mi oportunidad, mi gran amor deseado. Y lo peor de todo, lo había perdido, por miedo a que me hiciera daño. No sabía que en realidad la única persona que me hacía daño era, yo, a mi misma.
Tampoco sabía que era ahí donde empezaban mis 19 días, y 500 noches.

  Ojalá no hubiera sido tan tonta de hacerme la ciega cuando te tenía frente a mis ojos, diciéndome te amo y dejando todo de lado por un beso eterno.
Ojalá no hubiera tirado todo por tierra, por miedo. Ojalá no te hubiera tocado aguantar todos mis berrinches, gritos y venazos.
Ojalá hubiera sido lo suficientemente lista para saber que si seguía así, te iba a perder. Por que mirame, mirate.
   Un miércoles, a las 2 de la madrugada, yo pensando en ti, y tu pensando en otra.
Que ingenua de la vida.

Pd.: Para ti, mi gran amor perdido. Se que nunca leerás esto. Y ojalá no fuera así. De todas formas. Y por si las moscas. Te quiero mi capitán.