La piel herizada a causa del frío hielo rozando mi ardiente piel, bajando desde mI cuello hasta mi ombligo y un infinito debajo de él.
Tú lengua desde mi espalda recorriendo cada centímetro de mi cuello, lamiendo cada centímetro de mi ser.
Tú mano izquierda, mientras tanto, apretando mi pecho, masajeandolo como una pelota antiestrés.
Extasiada con tu olor y toda esa sensación que me provocas, ardiendo como el fuego, derritiendo el hielo como un polo se derrite en un horno. Notando tu erección sobre mi espalda gimo, Por favor hazme tuya.
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