lunes, 2 de febrero de 2015

La vida son momentos.

Supongo, y me ha costado mucho tiempo darme cuenta de esto, que la vida son momentos.

Momentos que en muchas ocasiones son buenos o malos, o incluso buenos y malos, por que sabes que para ti es bueno y para el resto malo, o a la inversa.
   Supongo que hay momentos en los que te sientes feliz, completo, con ganas de comerte el mundo.
Al igual que hay momentos malos, de esos que deseas que todo el dolor acabe de una vez.

Hay momentos en los que te cansas de las miradas, de los comentarios y las risas a tu espalda, hay momentos en los que agachas la cabeza. Pero también hay momentos en los que sonríes, y lo mandas todo a la mierda.
 
Hay momentos que describen miradas. Momentos para reír,  para llorar y para compartir.
  Hay momentos en los que quieres ser amante, y momentos en los que quieres ser único.
Momentos en los que te enfurece ser el segundo plato y momentos en los que preferirías ser el tercero, el cuarto o el quinto.

Hay momentos de inspiración, con ellos escritura. Y momentos en los que la imaginación brilla por su ausencia.
  Hay momentos en los que te sientes vacío,  y momentos en los que sin tener nada, eres completamente feliz.

Momentos de promesas en infinitos, de los cuales yo carezco. Y momentos de amor, otros de soledad. Momentos de vanidad.

Ojalá pudiera decir exactamente cual de todos ellos me gusta más, por que al fin y al cabo, cada uno de ellos tiene algo bueno que se pueda sacar.

miércoles, 28 de enero de 2015

Vidas vacías

¿Nunca has tenido esa sensación de que te pesa el mundo?¿De llevar a cuestas una vida entera?
  Creo que ni siquiera hay una palabra, ni varías, en concreto que puedan definir esa sensación; ese sentimiento.
Sólo sé, y desconozco la razón, que la vida me pesa. Que tengo la sensación de que algo va mal, que nadie puede arreglarlo. Y si no, tiempo al tiempo.
Que me falta algo, no se lo que es, pero poco a poco ese vacío va desgastando.

Que he perdido el rumbo o que he escogido el camino equivocado.
Poco a poco te vas adentrando en un bosque cuya oscuridad se puede palpar, oler y tocar. Que no sabes donde te metes, pero tampoco sabes como escapar.

domingo, 25 de enero de 2015

El tiempo entre pantallas.

Si todos los caminos llegan a Roma, ¿Cómo se sale de Roma?

A veces, pensamos demasiado  y sentimos muy poco.
Mi abuelo siempre decía que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella. Aunque en cierto modo, perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando lo único que no recuperará jamás.

Y es que la vida son momentos, ¿sabes? Que ahora estoy aquí y mañana no lo se.
   Así que quería decirte que si alguna vez quieres algo de verdad,  ve a por ello sin mirar atrás, mirando al miedo de frente y a los ojos, entregandolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro,  ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella.
Así que no, no sé que será de mi mañana,  pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo .

Que los amigos son la familia que elegimos y yo te elijo a ti.
   Te elijo a ti por ser el dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja. Y apuesto fuerte por todos estos años a tu lado. Por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado, tus abrazos,  así  por que sí,  sin venir a cuento ni tener por que celebrar algo.

Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas.
Que tu has hecho infinito mi límite.
Así que te doy las gracias por ser la única persona capaz de hacer que llore riendo. Por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, por ese brillo en los ojos capaz de pelear contra un millon de tsunamis.

Así que no, no se donde estaremos dentro de 10 años, ni se como se sale de Roma. No te puedo asegurar nada, pero te prometo que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida. Y por eso, mi luna va a estar siempre contigo. Por que tu me enseñaste a vivir cada día como el primer día de mi vida. Y eso, no lo voy a olvidar nunca.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Me aprendí la lección del 2014.

Cada año, una historia. Cada historia, un capitulo. Cada capitulo, una lección y algo nuevo aprendido.

   Siempre decimos que el año siguiente va a ser diferente, que todo va a cambiar, y así hacemos. Esperamos a que cambie por arte de magia.

Al igual que muchas personas, -supongo.- de este 2014 se podría decir que he aprendido muchas cosas. Tantas que me sería difícil recordarlas todas.
 Y entre ellas se podría decir que he aprendido:

   Que los problemas, al igual que las cosas, tienen la importancia que tu decidas darles. Que en muchas ocasiones es más fácil creer una mentira a una verdad, y que habrá personas que a base de mentiras pueden llegar a "hundirte" la vida.
He aprendido que entre tenerlo todo y no tener, nada, hay una muy delgada línea, y que en muchas ocasiones, por querer tenerlo todo, te quedas sin nada. O a la inversa.
He aprendido lo que es verdaderamente el amor, a echar de menos algo que no has tenido y ser feliz por lo más mínimo; lo que son las típicas mariposas en el estómago. A soñar contando estrellas y pedir deseos con pestañas, -Eso ya lo sabía, pero quedaba bonito si lo ponía.
He aprendido a controlarme en mis arrebatos de ira, que en muchas ocasiones vale más ser tu misma; que es mejor tener un amigo de oro a 100 de pegatina. 
A atesorar cada pequeño momento y que muchos buenos momentos, no tienen por que ser en compañía.
Que tienes que valorarte, quererte, y que lo hagas tu por ti, no lo hará nadie. 
Que no tienes que fiarte ni de tu propia sombra.
Que los siempre nunca se cumplen, y que los nunca son motivo de arrepentimiento; Que las personas que menos te esperas son las que al final permanecen ahí, y que de las que más esperas, son al final las que suelen fallarte.
  Supongo que también aprendí a no hacer promesas feliz, a no jurar enfadado, y a empezar a expresar lo que siento. A no ser tan tonta, y si tengo que serlo, a serlo con la persona indicada; Que es más fácil que te entiendan si dices lo que sientes, y que no es tan difícil quitarse esa coraza que tanto pesa.
 
   Finalmente creo que aprendí que, se puede ser feliz con las cosas más sencillas y los detalles más pequeños. A ser feliz con poco. Y que no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita.

A pesar de todo, os deseo un feliz 2015, y un dato;
   Los años no cambian sólo por arte de magia, encargate tú de cambiarlos por ti mismo, así realmente, verás que puedes ser feliz todo el tiempo.




jueves, 25 de diciembre de 2014

El Duende de la Luna.

Estaba viviendo un sueño, un sueño del que no quería despertarme nunca, y por eso mantuve los ojos cerrados tanto tiempo. No me di cuenta de que más que un sueño era una realidad, realidad que iba pasando, teniendo su tiempo, como los trenes.
  Me habías bajado la luna, -esa tan grande que únicamente puede bajarse en los cuentos- y me prometiste pintar en ella un corazón en grande que contuviera nuestras iniciales, para que todo el mundo supiera que me querías.

Tendría que haber hecho caso a ese pequeño duende cuando me dijo, "Abre los ojos ya, o cuando los abras le habrás perdido para siempre". Tonta de mi al no hacerle caso. Perdí lo que más quería, perdí las iniciales con las que todo el mundo rabiaría de envidia, con las que todo el mundo hubiera soñado.

Siempre dijeron que las mejores sensaciones se viven -más bien se sienten- con los ojos cerrados. Y nadie lo niega pero en muchas ocasiones, los mantenemos tanto tiempo cerrados que al final terminamos perdiendo el placer de disfrutar de las vistas de ese momento.
  Se podría decir que pasamos tanto tiempo soñando que nos olvidamos de disfrutar del momento. Y como dirían, en muchas ocasiones, la realidad supera la ficción.

Creo que lo peor de darse cuenta de que has perdido a tu príncipe azul es: Pensar que has llegado a tenerlo y no has sabido disfrutarlo. Y peor aún, darte cuenta de que ya no puedes arreglarlo.

  Supongo que en mi cuento siempre estuvo la bruja que te deja echizada a mitad del cuento y te impide ver a tu príncipe. Pero a diferencia de los cuentos de hadas, en mi final no se le daba un beso al príncipe. El príncipe ya estaba convertido, aunque yo le seguía viendo rana. Ojalá la vida fuera como los cuentos de Disney, todo sería mucho más fácil.

Ojalá pudiera tener el valor de decirte ahora mismo que quiero que vuelvas. La luna está demasiado alta, y sin ti no puedo cogerla.
  A pesar de tus arrebatos, nuestras peleas, tus peleas. A pesar de los llantos, y los silencios. A pesar de la cabezonería. A pesar de las imperfecciones, a pesar de todo lo malo, y de poco a poco irme olvidando de tu inicial, te echo de menos. 
   Después de todo, si siempre dijeron que separados somos los mejores, y juntos eramos invencibles, sería por algo. 

viernes, 19 de diciembre de 2014

Navidades.

Hace relativamente poco escuché, por la televisión o como algunos la llamarían; la caja tonta, que algunas navidades vienen con las mejores de las sorpresas, y felicidad, mientras que otras únicamente traen desdichas. Y que decir, que razón tenía. Aunque supongo que ese "refrán" tendrá mas que ver con el de 'Las desgracias vienen todas juntas' que con otra cosa.
   Supongo que cualquier persona en mi situación o parecida, puede llegar a comprender a lo que me refiero. Aunque, ahora mismo, mi situación no es de las peores posibles.

 Yo, y supongo que al igual que mucha gente,  desde pequeña siempre pensé que la navidad, a parte de ser la mejor época del año, era esa parte del año en el que la familia aprovechaba y se reunía para estar todos justos, y celebrarlo. Básicamente es un poco como, CELEBRAMOS QUE HEMOS PASADO OTRO AÑO MÁS Y A PESAR DE TODO, SEGUIMOS UNIDOS, por que eso se supone que es la familia. ( O al menos, así lo celebrábamos en la mía )
  Desde muy peque siempre pensé que la navidad era lo mejor, es más, me encantaba la navidad. Siempre deseaba que pasara el año por completo para celebrar mi cumple y la navidad. Pero al igual que todo en esta vida, creo que, cada cosa tiene su tiempo, y da la sensación de que, mientras más viejo te haces, menos disfrutas las cosas. Ya sea bien por experiencia, aburrimiento o la inconformidad de no sentirnos completos; bien por echar de menos a alguien o incluso por no tener lo que queremos.
 O quien sabe, a lo mejor únicamente estoy hablando de rachas que nos ponen todo nuestro mundo de negro y nos impiden ver más allá de nuestra nariz y nuestros pensamientos. Que no es por nada, pero mi sur desea que sea así. 

Pero en cualquier caso, y sea como fuere, si ahora mismo me dieran a elegir entre, seguir creyendo que existen los reyes magos, que la familia siempre estará unida, ya sea en el cielo o en el infierno, y que todo es de rosa. O, seguir empezando a adaptarme a la realidad, y darte cuenta de como son las cosas. Seguiría escogiendo la primera opción mil y un veces mas, aunque ello significara seguir siendo una infantil.

Pero, pese a quien le pese, sigo deseando una, Feliz Navidad & prospero año nuevo.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Redacción de primaria en un otoño aburrido.

Supongo que si tuviera que describir a mi persona, como en las redacciones que les mandan a los niños de pequeños, lo haría de una forma simple, aunque para que nos vamos a engañar sería de una forma muy larga.
  Supongo que soy una persona más bien sencilla. Aunque como no, como toda mujer, tengo mis complicaciones. Una persona, normal, imaginativa, por momentos, porque en muchos de ellos, la imaginación brilla por su ausencia, aventurera, y alocada (aunque sólo con las personas que lo considero necesario).
Soy una persona autentica, a pesar de que muchas personas piensen lo contrario, sincera e ingenua.
Una viajera de las mayores, de las que quieren conocer mundo, y como no, una romántica empedernida, aunque me cueste serlo y reconocerlo. 
Una aficionada de la lectura, y el olor a libro nuevo. Del café, su sabor y su olor cuando está recién hecho. Aficionada a la buena música y a las películas acompañadas de una buena manta y la persona adecuada en los días lluviosos. Que si hay que irse de fiesta, se va, pero eso sí; a darlo todo, y si no, mejor no vayas.

Al igual que todo adolescente, y toda persona humana, he cometido errores, como la que más, me he arrepentido y he rectificado, a pesar de que las consecuencias de después no hubieran sido las mejores.
 Y como no, haciendo presencia de lo buena cabezota que soy, he perdido a personas importantes, ocasiones increíbles y momentos a recordar por mi orgullo, o incluso por miedo a perder. Pero a pesar de eso, creo que siempre intenté ser feliz, ser yo misma. Que a fin de cuentas, es lo que uno necesita. Que más da lo que digan, si como bien dice el dicho, de polvo venimos y en polvo nos convertiremos, después de eso, todo dará igual.
Sólo decir que, todos deberíamos poder serlo, ya fuera de una forma o de otra. 
A lo de ser felices me refiero.