Una persona es buena, hasta que se quema.
Es, básicamente, la teoría de la goma. Me explico:
Tú la goma la estiras y ella sola se va tensando. Se va tensando poco a poco hasta que llega un momento en el que no puede más y revienta. Es entonces cuando rompe, cuando verdaderamente hace daño, y pica.
Podemos decir que esta teoría se puede aplicar a la vida real. A lo mejor no es aplicable a cualquier persona, pero si a toda aquella persona que de buena es tonta. Digamos que en mi caso es aplicable.
Luego está la situación, de aquellas personas, que supongamos que aunque revienten siguen sin querer hacer daño. Si tenemos que seguir con el ejemplo de la goma. Digamos que es esa goma que, en vez de reventar y darte, es aquella que sale volando.
Sinceramente, a ese segundo tipo de persona -el tercero es aquel que pasa de todo, y el cuarto es aquel que no se calla nada. En ocasiones esos son los peores- no creo que le venga mal reventar de vez en cuando. Guardarse el espera por una vez, y decir lo que piensa -¿Qué va a ser lo peor que te va a pasar?¿Qué se enfadará la persona a la que se lo digas? Pues ya te perdonará. Si realmente esa persona es importante para ti, como tú para ella, te va a perdonar.
Pero a veces parece que cuesta, ¿Verdad?
Queremos decir lo que pensamos, pero no encontramos la forma adecuada de hacerlo. Y cuando encontramos la forma adecuada de decirlo, nos damos cuenta de que es demasiado tarde -¡JODER!¡SI!¡OJALÁ SE ME HUBIERA OCURRIDO HACE DOS HORAS!
En resumen, no está mal explotar de vez en cuando, tengas las palabras adecuadas o no.
No está nada mal de vez en cuando ser tú mismo y decir lo que piensas. Piensalo, a la hora de buscar una relación, la persona se va a enamorar de ti por como eres. Sería un poco complicado ser una persona muy distinta los 365 días del año -Por ejemplo.
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